Mis amigas me insistieron tanto que decidí probar, con mucha desconfianza porque en mi vida nunca pude ponerme un tampón, me raspaba, sacarlo era incómodo, sentía todo el tiempo que lo tenía ahí. Un desastre. Con las toallitas siempre me manchaba, un gasto ir a comprarlas. Pero desde que uso mi copita Asana vivo mi menstruación de otra manera, me siento cómoda y libre de poder hacer lo que quiera. Me fui de vacaciones y con mi copita la pasé excelente, no me perdí 1 día de pileta, metí todas las excursiones que pude… No paro de recomendarla. Es un camino de ida.